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La Virgen del Roble


(Del libro "cosas que fueron")

Solamente he podido encontrar una persona en el pueblo que supiera con algún detalle la aparición de la Virgen del Roble, según ella, la oyó; hace ya mucho tiempo, fu é a sí: «Vaya usted a saber cuantos años hará: dice que este pueblo n o estaba donde hoy esta, si no en lo que actualmente es ”'E l Encinar”, que era un monte muy cerrado y los vecinos un buen día ae echaron la manta hombro (como me lo contaron lo cuento) y salieron en busca de un lugar más libre de malezas y llegaron al sitio que hoy ocupa y les pare cio bueno par a lo que ellos pretendían y t trasladaron sus viviendas y aquí seguimos viviendo por el capricho de aquellos , buenos señores. El pueblo entonces no se llamaba como hoy se llama sino San Esteban de la Encina, que después se cambio por el de Cíen y Cientos debido a que un alcalde del lugar le dijo al Rey que el puesto estaba dispuesto a dar, no cien soldados que pedía, sino cien y cientos. A poco de este traslado, los naturales de Talavera de la Reina prometieron regalar una imagen de la Virgen del Prado , que se venera en esa ciudad, al pueblo que mayor número de mayordomos diese para solemniza r sus fiestas; y habiendo sido el nuestro, le correspondió traerse la imagen prometida y aquí se le dio culto hasta el tiempo o de los moros que hubo una guerra y las gentes del pueblo tuvieron que escapar y abandonarlo todo; pero antes ,de huir ocultaron en el tronco hueco de un roble y lo taparon después con hojas secas dejándolo muy “apañadito”. Cuando aquello pasó volvieron los vecinos; pero ya no se acordaban de donde habían, escondido a su Virgen, hasta que unos pastorcillos, que estando cuidando sus ovejas se pusieron a recoger leña, para hacer leña porque tenían frío y empezaron a hurgar en el tronco de un roble viejo apareciendo la imagen tal como la habían puesto cuando la escondieron. Corriendo los niños a avisar al pueblo del hallazgo y en masa acudieron todos los vecinos. Hasta aquí es la referencia que me hace la persona a que al principio hice alusión; sin embargo, apoyándome en otra tradición recogida y en el cuadro de la Virgen del Roble que en casi t odas las casas de los vecinos del pueblo se encuentra, no la creo probable. Esta otra tradición a la que me refiero, dice que habiéndose traído los naturales de Cenicientos a Ia Virgen a la, Iglesia Parroquial, al día siguiente quedaron sorprendidas viendo que no es taba; acudieron entonces al sitio donde se había aparecido allí la encontraron, hicieron un nuevo intento y torno la Virgen a marcharse, entonces la Virgen les manifestó el deseo de que en aquel lugar se le levantase una ermita en donde se le venerara y así se hizo. EI cuadro dice al pie, copiado literalmente: “V e r d a d e r a imagen de Nuestra Señora del Roble, que se venera en la ermita de su advocación en la Villa de Cenicientos, litografiada a devoción del Muy Sr. D. Luis de Garcini y Castilla, señor de Zarzuela, Caballero profeso del Hábito de Santiago, Brigadier de Infantería de los Ejércitos nacionales y mayordomo de semana de S. M. E I Eminentísimo Sr .Cardenal Arzobispo de Toledo , Primado de las Españas , ha concedido cien días de indulgencia a todos Ios que devotamente rezaren una salve delante de esta sagrada imagen. " Representa est e cuadro a Virgen subida en un roble con la silueta de la ermita a la espalda; esta representación parece estar; completada con las medallas que todavía existen de tiempos atrás , en las que se ven unos pastorcillos con sus ovejas puestos de rodillas con las manos juntas, dirigiendo su mirada atónita a un imagen sobre un árbol que tienen delante. La medalla, el cuadro y la tradición puesta en segundo lugar, acusan un hecho extraordinario, mientras la tradición primera no arguye más que el vulgar encuentro de una cosa perdida. Para excluir del todo la primera tradición habría que ver si la imagen de Nuestra Señora del Prado se representa sobre un árbol o no, caso de no representarse así, no podría admitirse que la del Roble fuese una derivación de la del Prado, supuesto que nuestra Virgen siempre se ha representado de pie o sentada sobre el tronco de un árbol.
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