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CENICIENTOS LA PESTE 1598 (I)


Notorio sea a todos los que en tiempos presentes y futuros leyeren este escrito, como presidiendo en la iglesia de Dios el Papa Clemente VIII y reynando en las españas Filipo III, corriendo los años del nacimiento de nuestro salvador y redentor Jesucristo de mil y quinientos noventa y ocho años, siendo señor de esta tierra y Duque de Escalona el marques de Villena Don Francisco Fernández Pacheco Cabrera y Bobedilla, y siendo Arzobispo de Toledo Don García de Loaysa y cura de la parroquial de este lugar Cenicientos, el maestro Francisco Arce de Valdivieso y Pedro de Arce su hermano y Pablo González de Galdeano Navarro, tenientes de beneficiados y parroquianos, Fráncico Ramos y Antonio González y Antonio Fernández, capellanes de la dicha (digo de la iglesia de dicho lugar) y sacristanes de esta Benito y Andrés Rodríguez, a los primeros días del mes de agosto de dicho año de 1598 años, fue la, majestad de Dios servida que comenzó una dolencia y enfermedad que fue de secas y carbuncos, que fue enviando y hundiendo poco a poco y muriendo dos mañana, otros dos otras veces, cesando unos días con lo que se fue pasando el año dicho de 1598 años y entrando el de mil y quinientos y noventa y nueve años.
Luego comenzó el dicho año de 1599, fue muriendo mucha mas gente y crecía la dicha enfermedad de cada día mas y mas, como se iba llegando el calor, hasta que entro el mes de julio. Fue tanta la lastima, estragos y aflicción, que en este tiempo fue creciendo, que todos, chicos y grandes no sabíamos ni decir nada, ni hacer otra cosa mas de clamar al cielo suplicando a su divina majestad nos mirase con ojos de misericordia.
Acordó el cura y los demás clérigos con todo el pueblo, hacer una procesión con la mayor devoción que se pudo, saliendo de la iglesia para nuestra señora del roble a donde en la misma ermita hizo el buen cura un sermón tal, como de tal ingenio y maravillosas letras se esperarntaia que bien hecho tener el amor y buen celo que tenia con sus pobres ovejuelas pues viendo que el voraz lobo de la muerte se las arrebataba y llevaba cada día de veinte en veinte, el postrero remedio y mas principal que tenia era gritarlas y vocearlas con las palabras sagradas de la doctrina evangélica, animándolos y esforzándonos a que nos amasemos con las armas cristianas, para que en la conquista y batalla de la muerte el demonio fuese vencido y desbaratado de sus acechanzas y pretensiones.
Hizo tanto efecto su doctrina y palabras, que todo el pueblo ( porque todo estaba, así grandes como pequeños que pudieron ir y que no estaban teñidos de la enfermedad) mostró tanta contrición y lagrimas , que nadie había que no tuviese en sus ojos dos caudalosas fuentes.
Acabado el sermón (que ablandaba al corazón que fuera mas duro que de diamante). Salió la procesión con buen orden sacando en ella la imagen de nuestra señora del roble; de allí se fue a San Sebastián y sacando su imagen en la dicha procesión fueron a nuestra Señora del Remedio y de allí y desde allí fueron a San Antón y desde allí se volvió a nuestra Señora de la Angustia y
Sangre de Jesucristo, de allí se vino a la iglesia por el tomillar de manera que la procesión~ ~(ilegible)... continuarà.
Reacciones:

3 comentarios:

juan Laguna dijo...

¿Este texto sobre la peste en Cenicientos de quien es?¿Quién lo escribió?

Anónimo dijo...

¿Quién es el autor de este escrito? ¿Dónde se puede localizar el original? Gracias

oparro dijo...

El texto está sacado de los libros parroquiales de aquella época. Gracias.