Mi pueblo

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Salida a Cenicientos

El Gato, Madrid-Cenicientos, salía de la calle Segovia, antes de llegar al Viaducto. Justo en la plaza de la Cruz Verde.

Toros de Guisando

Conjunto escultórico vetón que se ubica en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo, en la provincia de Ávila.

Iglesia de Cenicientos

La iglesia de San Esteban Protomártir de Cenicientos es un edificio gótico, construido a finales de siglo XV o a principios del XVI. Está situada en la plaza de la Iglesia. En 1983 fue declarada “Bien de interés Cultural”.

La Peña "Bubera"

La Peña de Cenicientos (1252m) es la cima de una minúscula sierra situada al Sur del extremo Este de Gredos Oriental.

La 'Piedra Escrita' de Diana

... sería el último monumento o resto antiguo del territorio vetón y del convento emeritense, cuya divisoria pasaría unos kilómetros más al E. de él.

CENICIENTOS LA PESTE 1598 (III)


taba el procurador de la villa de Almorox, que se llamaba Antonio Patio y allí tenia puesto el dinero y lo demás en una piedra que esta junto a la dicha colina. Y, apartado de nosotros hasta treinta pasos, nos ofreció en nombre de la dicha Villa todos cuantos regalos hubiésemos menester.

Nosotros, llenos de lagrimas, dimos muchas gracias a nuestro señor, porque aunque otro día antes, después de haber enterrado a un sacerdote, que era un espejo en que todos nos mirábamos por su bondad y llaneza y cristiandad con hartas lagrimas y tristeza le acompañaron todos cuantos hubo con salud así grandes como pequeños y luego que se hizo el entierro del clérigo el buen padre Pedro Ramos, Cuyas virtudes ya tengo dichas, comenzamos un llanto tristísimo, haciéndonos en buen cura una platica según que otras, los mas días acostumbraba con un entrañable amor del cual procedía en sus ojos dos arroyos de lagrimas, dijo:
hijas míos y amigos, como por nuestros pecados nos castiga Dios, no según merece la gravedad de nuestras culpas mas como padre misericordioso, conviene que pues así es, considere cada uno que hay la muerte a un lado y que, cuando mas dificultado este, le arrojara en la sepultura y venos que Dios nos va llevando los amigos vecinos y hermanos, Y que hoy por la mañana estaban buenos y que por la tarde los vemos puesto debajo de tierra y que vemos que los lugares convecinos nos desechan y los amigos particulares de. ellos nos niegan y todo nos falta y no Io hayamos ni nadie nos lo da ni nos quieren oír ni ver bien.
Parece que nos lo merecemos lo que resta es que alcemos los ojos al que nos crio y nos redimió: nos enviara el consuelo cuando vea que es menester. Estas y otras muchas cosas mas decía; siempre que hayaba alguien, lo decía; y luego dende a dos días quiso Dios que se acordase Almorox de regalarnos coma dicho tengo de mas de que hicieron procesiones y prerrogativas a nuestro señor con misas y oraciones suplicándole nos diese salud, prometimos de ir los que quedásemos a nuestra señora.de la piedad que esta cerca de la dicha Villa con una, procesión y muy solemne a darla gracias a la Virgen Santísima. Después de esto, y .recibida la limosna, que envió Almorox, y repartirla a los pobres y que todavía no cesaba de morir mucha gente y con mas prisa que hasta aquí, pues unos días se enterraban doce, otros quinde, otros veinte y días de veintidós y que este numero era sin bajar de esto todos los días del mes de julio y junio suyo dicho, su excelencia el marques de Villena aunque Se fue de Cadahalso y se retiro a Belmonte el viendo lo que pasaba en su tierra no se olvido de nosotros, que a los pocos días ,nos socorrió con quinientos reales que diesen a los pobres y el cardenal y Arzobispo de Toledo Don Bernardino de Rojas mi señor, que en aquel tiempo había tomado la posesión del Arzobispado pocos días antes también nos socorrió con mil reales con esto se hiba arreglando a los pobres con regalos con quien el cura y clérigo y justicia a si con ellos como con los demás tenían el cuidado posible y a veces haciendo mas de lo que podían que cierto era cosa maravillosa.
Y por una parte iban cura y beneficiados unos confesando y

CENICIENTOS LA PESTE 1598 (II)


Los mas ansi hombres como mujeres y niños iban descalzos llorando y clamando a Dios nos mirase con ojos de misericordia. Hizose esta procesion a fin de Junio. Todavía el justo Juez viendo que nuestras culpas y pecados merecían innumerables castigos quiso como padre de misericordia (moderar) moderarlas con mostrar un poco el rigor de su justicia, no quiso que cesase, antes permitió que la dolencia y enfermedad fuese mas adelante, de tal manera que a poxos días ya no había padres que pudiesen valer a los hijos, ni hijos a padres, ni marido a mujeres y niños, ni mujer a marido, ni hermanos a hermanos ni vecinos a vecinos , todo era lloros, todo era gemidos todo confusión y más que el amor no valia, porque por mucho que tuviese con el enfermo nadie no osaba a llegar a valelle ni curalle.

A los difuntos no había quien los amortajase ni enterrase. Llenose la iglesia de una parte a otra de cuerpos y ya que no cupieron mas •en la iglesia enterraron en el cimenterio Solo se procuro que de las puertas abaxo no se enterraran, ya que en el cimenterio no cupieron mas se llevaron a nuestra Señora del Roble y a la Magdalena , hasta este tiempo que he dicho, que es fin del mes de junio.

Poniase todo el cuidado posible en que no se supiese por la comarca, porque no nos dejarían salir del lugar ni comunicar con lo pueblos, principalmente con Toledo que a los tratantes en lana, que a la razón había muchos, no dejaban entrar a vender su ropa ni a otra persona alguna y puestas muy graves penas, contra el que se atreviese a entrar, Crecía en tal manera la lastima y con ella la fama que a pocos días no solamente nos impedían la entrada más en Madrid y en Escalona y en toda la tierra y comarca y donde quiera que llegaba la noticia de la ruina y destrucción de este pobre lugar pues viendo que por mucho que se quería disimular nuestra desventura y trabajo, no podíamos a causa de la multitud de gente que moría y que hasta que este tiempo que era
en el principio del mes de julio de 1599, se había procurado re enterrar la mas parte de los que morían de noche y Que nos se doblasen ni tañiesen las campanas. Y con todo no cesaba teníamos ya por mejor que toda la comarca lo supiese enteramente y nos socorriese con algunos regalos y dineros, porque era tanta la lastima de los pobres y verlos morir sin poderles valer a todos que aunque la justicia ( que a la razón era alcalde Julio Bueno y regidores Francisco Delgado y Jual de la Sangre y Sebastián Martin y Don Núñez procurador ) hizieron y pusieron mucha diligencia y principalmente el alcalde y Francisco Delgado que por todas las vías buscaban remedio. Y todos con gran celo de hayarle no me hayaban ni podían.
Quiso la majestad de Dios que ya que los rincones del lugar se acababan, la Villa de Almorox, teniéndonos lastima, y pensando la de nuestros trabajos, nos socorrio con algunos regalos y dineros, que fueron cuatrocientos reales y otros cien reales de aves y huevos, salio a recibirlo el cura y la justicia y alguna gente de la que tenia salud a la misma colinilla de San Sebastian cerca de las viñas ~~ilegible~~es

CENICIENTOS LA PESTE 1598 (I)


Notorio sea a todos los que en tiempos presentes y futuros leyeren este escrito, como presidiendo en la iglesia de Dios el Papa Clemente VIII y reynando en las españas Filipo III, corriendo los años del nacimiento de nuestro salvador y redentor Jesucristo de mil y quinientos noventa y ocho años, siendo señor de esta tierra y Duque de Escalona el marques de Villena Don Francisco Fernández Pacheco Cabrera y Bobedilla, y siendo Arzobispo de Toledo Don García de Loaysa y cura de la parroquial de este lugar Cenicientos, el maestro Francisco Arce de Valdivieso y Pedro de Arce su hermano y Pablo González de Galdeano Navarro, tenientes de beneficiados y parroquianos, Fráncico Ramos y Antonio González y Antonio Fernández, capellanes de la dicha (digo de la iglesia de dicho lugar) y sacristanes de esta Benito y Andrés Rodríguez, a los primeros días del mes de agosto de dicho año de 1598 años, fue la, majestad de Dios servida que comenzó una dolencia y enfermedad que fue de secas y carbuncos, que fue enviando y hundiendo poco a poco y muriendo dos mañana, otros dos otras veces, cesando unos días con lo que se fue pasando el año dicho de 1598 años y entrando el de mil y quinientos y noventa y nueve años.
Luego comenzó el dicho año de 1599, fue muriendo mucha mas gente y crecía la dicha enfermedad de cada día mas y mas, como se iba llegando el calor, hasta que entro el mes de julio. Fue tanta la lastima, estragos y aflicción, que en este tiempo fue creciendo, que todos, chicos y grandes no sabíamos ni decir nada, ni hacer otra cosa mas de clamar al cielo suplicando a su divina majestad nos mirase con ojos de misericordia.
Acordó el cura y los demás clérigos con todo el pueblo, hacer una procesión con la mayor devoción que se pudo, saliendo de la iglesia para nuestra señora del roble a donde en la misma ermita hizo el buen cura un sermón tal, como de tal ingenio y maravillosas letras se esperarntaia que bien hecho tener el amor y buen celo que tenia con sus pobres ovejuelas pues viendo que el voraz lobo de la muerte se las arrebataba y llevaba cada día de veinte en veinte, el postrero remedio y mas principal que tenia era gritarlas y vocearlas con las palabras sagradas de la doctrina evangélica, animándolos y esforzándonos a que nos amasemos con las armas cristianas, para que en la conquista y batalla de la muerte el demonio fuese vencido y desbaratado de sus acechanzas y pretensiones.
Hizo tanto efecto su doctrina y palabras, que todo el pueblo ( porque todo estaba, así grandes como pequeños que pudieron ir y que no estaban teñidos de la enfermedad) mostró tanta contrición y lagrimas , que nadie había que no tuviese en sus ojos dos caudalosas fuentes.
Acabado el sermón (que ablandaba al corazón que fuera mas duro que de diamante). Salió la procesión con buen orden sacando en ella la imagen de nuestra señora del roble; de allí se fue a San Sebastián y sacando su imagen en la dicha procesión fueron a nuestra Señora del Remedio y de allí y desde allí fueron a San Antón y desde allí se volvió a nuestra Señora de la Angustia y
Sangre de Jesucristo, de allí se vino a la iglesia por el tomillar de manera que la procesión~ ~(ilegible)... continuarà.

Cenicientos. La Peste en la Provincia Toledo a fines del XVI


Una ciudad frente a la peste:
Toledo a fines del XVI
Julián MONTEMAYOR
(Casa de Velázquez)






La peste y sus retornos periódicos hacen parte de la vida e historia
normal de las ciudades del siglo xvi. Este enfrentamiento regular del
organismo urbano con la enfermedad, planteé el problema de las medidas
a tomar. Es así que progresivamente se elaboraron una serie
de medidas y actitudes de lucha contra la epidemia. En Toledo, en
1506> la peste acosa fuertemente la ciudad, sin embargo, en 1597-
1602, cuando la máxima epidemia del siglo xvi, el corregidor de Toledo
puede declarar el 25 de abril de 1599 «Toledo a nuestro Señor
Las Gracias está sana, algunas pintas ha habido los mas se an librado.
. . »
Este escrito, sorprendente, si se compara con lo que pasa en otras
ciudades> como Córdoba 2, constituye por sí mismo una fuente de
interrogaciones a las cuales vamos a intentar contestar aquí> gracias
a la documentación del Archivo del Ayuntamiento de Toledo. Aparte
de los libros de Actas hemos tenido otras fuentes adicionales; cartas
y sobre todo el registro de deliberaciones de la comisión de la salud
durante la peste de fin de siglo. Este último nos ha permitido acercarnos
con más precisión a la acción municipal frente a la catastrófica
epidemia.
Situada en el centro de la red de comunicaciones de la Península,
cabe destacar de antemano que la situación toledana es excepcional.
El Repertorio de Caminos de Villuga es bastante claro al respecto.
A pesar del traslado de la capitalidad a Madrid después de 1561, la
proximidad de la Corte hacía que Toledo siguiera bien conectada
con los itinerarios de propagación de las noticias.
Varias fuentes proporcionaban información. En primer lugar el
número importante de mercaderes toledanos con relaciones en casi
todos los puntos del reino, permitía tener noticias de lo que sucedía.
Las relaciones de los jurados> y también de algún que otro regidor
con estos medios> hacían posible el paso de la información al Ayuntamiento.
La tupida red de las relaciones sociales de los miembros
de la oligarquía municipal venía a completar esta primera fuente de
informaciones. Es así que cl 17 de mayo de 1598> Diego de Ataola, secretario
de la Chancillería de Granada, de la sala de hijosdalgos, viene
a informar del estado de la salud al este de Toledo.
El Ayuntamiento podía> igualmente, tener acceso a la información
oficial gracias a los dos agentes que mantenía de manera permanente
en la Corte. A fines del siglo XVI alguien> como Juan Velluga de Moncada,
arbitrista en sus horas libres, se encargaba, por sus contactos
diarios con los secretarios reales o con los miembros de los Consejos>
de conseguir información sobre la extensión de la epidemia, así como
licencias para permitir a la imperial ciudad guardarse mejor. De este
modo un movimiento continuo de correos mantenía la ciudad en contacto
con el centro nervioso de la monarquía. Es así que las tablillas
que se ponen en las puertas de Toledo en 1598 son una copia de las
que se ponen en la Puerta de Segovia de Madrid, el 18 de mayo
de 1598~.
Por fin> cuando la enfermedad se acerca a pocas leguas de la ciudad>
Toledo manda sus informadores. El 2 de febrero de 1598> el regidor
Diego González de Herrera> va a Yepes para informarse secretamente de
dos personas conocidas> después va a Ocaña. El 13 de marzo, Hernando
Hurtado es enviado a Alcoba y a Villaharta, con órdenes precisas
«saver que enfermedad ay y quantos días dura y si mueren la mayor
parte de los enfermos y que accidentes y si son acongojosos y con
granitos y (que) color tienen los granitos y saber si ay otros lugares
mas datos donde sentienda que enfermedad y que personas an muerto
dos meses a esta parte. La qual dicha información han de hazer de
secreto ynformandose de algunos medicos de la comarca especialmente
de Ontanarejo, de Arroba donde ay medico y traer relación de todo
ello del dicho medico escrita de su mano». De este modo> como lo
vemos, la ciudad esperaba una serie de noticias pormenorizadas. En el
mes de junio las misiones de información siguen y el regidor Francisco
de Torres va a Escalonilla, a Burujón, para saber sobre la Puebla y a
Torrijos. Por su parte, Franscisco Ruiz de los Arcos visita Almorox, Pe-
Archivo Municipal de Toledo, libro de Salud (en adelante> AMT, 5), 18-5-
1598.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1115
layos y San Martín de Valdeiglesias. Todos escriben con regularidad
al Ayuntamiento, indicando con muchos detalles su actuación para
conseguir una visión completa y certera de la situación.
Estas misiones de inspección son también cumplidas por los médicos
como Diego Anes de Mudarra, que visita el Molinillo. En muchos
casos los curas son testigos privilegiados a los cuales recurren los
emisarios toledanos.
¿Cuáles eran los resultados de este sistema informativo? El Libro
de la Salud de 1599 nos permite apreciar cómo la ciudad ve el desarrollo
de una epidemia.
A principios de 1598 la atención se centra sobre los puertos de
Laredo y San Sebastián.
El 16 de febrero se prohibe la entrada de Laredo> Santander, Cabezón.
El 23 de febrero de 1598 se sospecha de Yepes y Ocaña (testimonio
de Francisco de la Palma).
El 27 de febrero de 1598, 14 muertos en Yepes (misión a Yepes de
Diego Sánchez de Herrera).
El 13 de marzo de 1598: se añaden La Porcuna y Villaharta.
El 17 de mayo de 1598: La Puebla de Montalbán.
El 22 de junio de 1598: entrevista con gcnte de La Puebla de Montalbán.
Declaran 800 muertos en edad de comulgar> más 900 niños
y niñas, siendo la cantidad de personas adultas, según las matrículas,
oscilante entre 12.000 y 13.000.
El 24 de junio de 1598: el informe de Francisco Ruiz de los Arcos
levanta las sospechas sobre San Martín de Valdeiglesias.
El 7 de julio se publica una lista completa:
La villa de Santander y su barrio de fuera, Mogro, el valle de Camargo>
Puente Solía> Castro Urdiales, La Muñeca junto a Balmaseda,
Mioño, Samano, Obregón, Otañeza, Ambrosero> Herbosa, Cillero de
Bezana, Valdelateja, Rocamundo> Olleros en Valderredible, San Miguel
de Luena y San Andrés en el valle de Luena y Allendelagua, Cudón,
Cuchia, Cianca> Guarnizo, Cueto, Maliaño, Las Ventas del Caballar,
Cayón, Pero Bayón, Valle Descusa> Sobarzo, Liencres> Cilleruelo,
Consillo, Añozos, Boo, Mortera> Carusa, Los Cordoneros, Fresco de
Bariuso, Ribero, Escobedo, San Román de la Llanilla, Oruña, La Puente
de Arce, Liaño, Villanueba, Calahorra, «una legua del río Pisuerga», el
Valle de Aguayo, Hazas, Rasines, Miengo, Pricaves, Ojivar, Arenillas
de Huerta> jurisdicción de Saldaña, Cogollos, Melgar de Fernamental,
Padilla de Abajo, Aresinas del río Pisuerga, valle de Toranzo, Revilla
del Campo, El Pasaje, Bermeo, Eguersaca, Laredo, Colindres, Rentena,
Lequeitio, Pasilla de Arriba> Villasandino, Santa María de Arinúñez>
Ciérvana, San Salvador del Valle, Monco> La Mata, cerca de
Medina de Pomar, Villayzán, Villasidro, Villanueva de Odia, Tapia>
1116 Julián Monteinayor
Oñate, Solao, El Vellón> Cordobilla, Escalada, Arenillas> Aguilar de
Campóo y su tierra, Betanzos, La Coruña. El 30 de julio se añaden a
]a lista La Puebla de Montalbán, Navalcarnero, Robledo de Chavela,
Tordelaguna, Jódar y el Cortillo de Belmes en Santa Lucía. La primera
lista recoge las informaciones procedentes de Madrid> en ella aparecen
claramente las zonas contagiadas; costa Cantábrica con la Montaña,
el País Vasco y dos puntos de Galicia y Castilla la Vieja & wn
Burgos y Palencia. Los pueblos añadidos en la segunda lista corresponden
más a observaciones locales.
El 12 de noviembre se manda un regidor> Gaspar Suárez Franco,
a visitar La Puebla para ver si está sana y se puede abrir de nuevo
la entrada. Sin escrito en la ¿omisión del 23.
El 19, Casarrubios se añade a la lista (sin mucha razón, así que el
4 de enero de 1599 se autoriza de nuevo la entrada).
El 27 de noviembre llegan cartas de Lisboa: se prohibe la entrada
de Lisboa y de Bilbao.
El 3 de mano: se prohíbe la entrada de todo gallego, portugués>
pobre> asturiano, así como de los lugares de la Higuerta, Pelahustán,
Valmojado, Casarrubios de nuevo y tierra de Guadalajara.
El 1 de abril se recibe el informe de un médico que ha ido a visitar
el Molinillo.
El 16 de mayo el doctor Valle da nuevas noticias de Lominchar:
14 muertos en un semana de secas y carbuncos. El lugar pide ayuda
a la ciudad.
El 27 de sabe que Maqueda y Segovia están contagiados y que esta
ciudad ha alzado la feria.
El 29 el corregidor llama a más vigilencia y menciona el caso de
Fuensalida.
El 4 de junio Talavera, El Bravo y la tierra de Escalona son añadidos
a la lista.
El 6 de junio se manda un médico a Burguillos donde se ha declarado
una enfermedad contagiosa.
El 17, Escalona, Borox, Va]lecas> Getafe y Burgillos pasan a la
lista. En el día siguiente se sabe que los enfermos de secas de Burguillos,
a nueve kilómetros de Toledo, son ya más de 30.
El 19> de El Casar y la Torre de Esteban Hambrán, tampoco se
puede entrar en la ciudad.
El 17 de Julio, una nueva tablilla, esta vez impresa> se publica.
Recoge la mayoría de los pueblos de la lista del año anterior, los citados
y después añade: Oviedo> Portugalete de Portugal, Estella de Navarra>
Ayllón> Aranda de Duero> el Pedruco del condado de Treviño,
Quintanilla de Sangarcía, Coimbra, Monasterio de Rodilla> Gutierre
Muñoz> Zuratán, Medina de Pomar, Mena> Sevilla. En una última fase
se ponen a la mano los sitios siguientes: Tembleque, Alcalá de HeUna
ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1117
nares, Hita, Trixueque, Cedón, Vitoria, Cabañas, Cadalso> Méntrida,
El Prado, Guimaraes, Oporto, Santarem, Portillo junto a Fuensalida,
Zapateros, Palomeque, Almansa, Cenicientos, Novés> Ontiveros, Brunete,
Valdemorillo, Guadarrama, San Silvestre> Torija, Mondéjar, Pastrana,
Fuentecaños, Villalón de Campos, Ocaña, Valladolid, Gelves,
Badajoz, Alonso Buhero, Torre> el Almendral, Lobón, Montijo.
La extensión que ha cogido la epidemia es considerable, tanto en
Castilla la Vieja> en la sierra de Guadarrama, como en Portugal.
El 28 de agosto, la enfermedad empieza a perder terreno; se abre
la entrada del vino de Burgillos y las medidas de seguridad se suavizan.
Sin embargo> 23 de octubre se prohibe recibir cartas de Játiva.
El 12 de mayo de 1600 vuelve la alarma y sigue en el mes de agosto
«... por las enfermedades que ay (...) en el reino de Valencia> como en
el de Granada> Andaluzía y otras partes». El 16 se precisa que Játiva,
Onteniente y Alcoy están tocadas.
Por fin> en 1601, el 30 de abril, se insiste sobre guardarse de Sevilla,
y el 7 de mayo se habla también de Sanlúcar y Santa María. En fin,
en mayo se prohibe la entrada de gente en Jerez, Marchena, Coria,
Gudalcázar, Alcázar de Guadaira, Carmena, Ecija, el Arahal, Osuna,
los lugares del Ajarafe> Morón, Millares, la Campana> Fuentes, Osuna,
Bujalance.
En 1602> Andalucía sigue atacada con Jaén, Ecija, Córdoba y su
campiña, y Granada (10 de abril de 1602).
Como se ha podido ver, en estos años la peste ha tocado todas las
partes con las cuales Toledo estaba en comunicación por su comercio.
Se ha podido constatar también cómo día a día la evolución de la situación
se conocía en la Imperial Ciudad. Tenemos ahora que examinas
como frente a eso y en el interior, el Ayuntamiento ha actuado
a lo largo de los años de peste.
El Ayuntamiento es el animador de la lucha contra la peste y toma
las primeras medidas. Tras haber recibido informaciones suficienteá
del peligro que acecha, designa una comisión. Esta Comisión de la
Salud reúne varios jurados y regidores bajo la presidencia X¿íécirregidor.
Ella toma las decisiones y salvo caso excepcional el Ayuntamiento
en pleno no discute más del problema de la epidemia. Los
comisarios reciben las informaciones y peticiones. Ellos las despachan
y deciden acerca de las licencias que se les piden. El control del
Ayuntamiento en pleno se ejerce e posteriori. Este se centra, sobre
todo, en los aspectos financieros de la acción. Por eso vemos en 1599
que es un regidor especilizado, Juan de Herrera> quien tenía a su cargo
los medios económicos de la lucha contra la enfermedad.
Las medidas importantes que adopta la comisión son después redactadas
en forma de pregón y presentadas al Ayuntamiento para
que dé su sanción y las haga úblicas.
1118 Julián Montemayor
La acción de las autoridades municipales de Toledo se orienta hacia
dos direcciones. Frente al exterior tiende a un aislamiento de la ciudad
con las zonas y personas contadas. Frente al interior, se trata de
impedir «la infición del aire» y el inicio de la enfermedad por causas
alimentarias. Esta política se encuentra testimoniada durante cada
alerta epidémica del siglo xvi. Aquí también el registro de la Comisión
de la Salud nos permite seguir con bastante precisión los mecanismos
empleados.
Es así que la primera decisión que se toma el 2 de febrero de 1598
es guardar la ciudad «de los puertos de Laredo y San Sebastián U - -) y
de los lugares que se dice no están sanos y que para la dicha guardia
comienzen a asistir en ellos los señores regidores y jurados desta Ciudad
». Para este efecto se hace la lista de todos los miembros del
Ayuntamiento y se establecen turnos para las guardias a los diferentes
puertos t Estas medidas de guardia selectivas se completan a medida
que el peligro va creciendo, por lo que el 31 de mayo de 1598 las disposiciones
se complementan:
— Sc hace una visita a los muros de la ciudad para cerrar los
portillos y otros puntos de pasaje.
— Se contemplaba la posibilidad de cerrar el arrabal de las Covachuelas
«para questen guardados».
Por otra parte, se constituye un cordón sanitario alrededor de
Toledo:
— Se ponen dos guardias a Lázaro Buey y se da facultad al corregidor
para señalar otros lugares. Se decide señalar «una benta
de Lázaro Buey adelante a donde aya un zepo e suelos e cadenas
para que sirva dc carzel donde sean llebados e puestos
los que binieren de partes sospechosas’>.
— Igualmente se impide el paso del Tajo barrenando las barcas
que «ay a la rredonda de Toledo».
Todo esto se acompaña de un sistema de pases y de certificados
para entrar y salir de la ciudad. Aunque sean personas conocidas se
necesita un testimonio de procedencia de lugar sano para entrar en la
ciudad. Para salir se recibe una señal que hay que devolver para poder
entrar de nuevo. Los únicos excluidos de estas disposiciones son los
pobres, que no pueden entrar «aunque traigan testimonio’>.
De este modo se tiende a construir un aislamiento dc Toledo con
las partes contagiadas del exterior. Para los toledanos viniendo desde
4 lbidem, 2-2-1598.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1119
fuera se necesitaban disposiciones derogatorias. Por lo tanto, al mismo
momento se ordena una visita de los cigarrales y de las ventas
circundantes de la ciudad. Así se verifica que no sirven de refugio a
gente susceptible de estar contaminada. Por otra parte> se escogen
también varios cigarrales para acoger a los que esperaban su entrada
en la ciudad. El tiempo de observación es de más de 21 días> como
lo expresa Juan de Villegas> que pide la entrada después de haber ido
a curar los enfermos de Nominchal ~. Se le quita la ropa que trae la
gente así detenida y se le da otra nueva para entrar en la ciudad> naturalmente
después de un reconocimiento médico. Lo que se aplicaba
a los hombres tocaba> claro está> también a las mercancías que podían
entrar en la ciudad. Una de las primeras medidas en defensa, cuando
se tiene sospecha de Yepes y Ocaña> es la prohibición de entrada de

incluso las mercancías en tránsito no se pueden detener en la ciudad:
un Éenovés, Bonfante, tiene que pedir un permiso especial para
hacer alto ~.
De toda la clase de géneros que Toledo no quiere recibir> las telas
son objeto de una atención especial. En efecto, a más de ser un centro
de producción textil de gran importancia> la Imperial Ciudad
jugaba también un papel de redistribuidora de telas y paños de toda
clase. Por lo tanto> el control de tan importante actividad se imponía.
Además> como lo constatamos por el informe del médico Diego Anes
de Mudarra, se pensaba que uno de los «seminarios» de enfermedad
residía en los vestidos y las telas ~. De este modo> cuando la peste
toca La Puebla de Montalbán se insiste sobre la prohibición del comercio
de telas con ella. Cuando la situación vuelve a ser normal, se
hace una visita de las casas de la villa por enviados de Toledo acompañados
por el corregidor y un cirujano. Se cuida particularmente de
las casas de los laborantes verificando que en los telares están jerguillas
«recién puestas», tomando juramento de que no tienen «ropa
vieja» y que los materiales han sido traídos recientemente t
Se tenía también cuidado de que ninguna ropa vieja entre. El
comercio de viejas prendas> bastante próspero, dado el elevado número
de gentes sin grandes recursos económicos> como braceros> trabajadores
del campo, etc., levantaban muchas sospechas. El 25 de
Ibidem> 27-7-1602; AMT, Cartas> 1594, carta del 4-9-1599.
~ Ihidem, 2-2-1599.
7 AMI, Cartas, 1594.
8 Cf el doc. 1. Además, el 23-4-1594, el doctor Valle declara que Nominchal
«de traer cierta ropa de fuera se les ha pegado a todos los que se las vistieron’>
9 AMI, 8, 12-11-1598. -
1120 Julián Montemayor --
junio de 1599 se prohibe la entrada de la ropa vieja> principalmente
de cama.
Esta orden es la consecuencia de la presencia de mercaderes a
San Lázaro. Para más seguridad, cinco días después se mandan guardias
a caballo para la venta de Santa Ana a ver «que ropa se lleva en
la riachuela, quién lo lava y sí se comunican con gente de Burguillos»,
a la sazón infestado.
Al fin hay que señalar que esta búsqueda de aislamiento se aplica
también a zonas muy cercanas a la ciudad. De tal modo se imponen
restricciones de entrada a los labradores de Fuensalida, que trabajan
la dehesa de Portusa junto con los de Toledo: sólo uno que designan
puede entrar en la ciudad. Pero lo más significativo es la actitud de
gran desconfianza con la «gente de los cigarrales y barrio o arrabal
de las Cobachuelas, que era todo de moriscos y gente que ordinariamente
habían tenido trato en la dicha Puebla. Y ansi no habra seguridad
con ellos y podrían como viven en el campo recibir ropa y gente
y meterlo fácilmente en la ciudad» 10 Por lo tanto, se cierra muchas
veces la Puerta Nueva que da acceso a esos arrabales.
El aislamiento no es la sola medida que toma el Ayuntamiento.
Se trata también de impedir el nacimiento y el desarrollo de la epidemia
dentro de la ciudad.
Una de las primeras medidas consiste en la expulsión de la parte
sospechosa de la populación. Se trata, en primer lugar, de los pobres.
Cuando la peste está a las puertas de la ciudad se decide establecer
la lista de los de Toledo y mandar salir a los numerosos otros que
habían venido de afuera. Por este medio se trataba también de aliviar
el alhóndiga sometido por aquel entonces a dura prueba.
Del mismo modo se manda un regidor a los lavadores de lana para
que los capataces juren «cuantos hombres traen y esiban el libro de
sus jornales». Esto se completa con una visita de los hombres para
que se paguen a los que son de «lugares sospechosos’> y se les ordene
salir de la jurisdicción ~‘. Se atiende también a otros posibles focos
de enfermedad: las cárceles. Primero se visita la cárcel real, especialmente
a los pobres detenidos y se da de uno a cuatro reales de
limosna a los pobres verdaderos. Se pretende así, que, por una mejor
alimentación, se prevenga la enfermedad. No obstante, poco tiempo
después, aparece un detenido con secas y se decide liberar los presos
por deudas «que se den en fiado» ‘~. Esta medida, si vacía parcialmente
la cárcel de sus numeroros ocupantes, no consigue pleno
éxito. En efecto, Toledo era el punto de concentración de todos los
galeotes procedentes de Galicia> y de las dos Castillas> antes de irse
0 Ibidem, 7-7-1598> intervención de Juan Vellega de Moncada.
~‘ Ibidem, 441599.
12 Jbidem, 30-6-1599 y 9-7-1599.
esto no parece tener resultado y se plantea la posibilidad de
sacar los galeotes fuera de la ciudad. El 18 de agosto de 1599 por
fin se decide que «atento que en la cárcel hay poca salud se cumpla
lo proveido y que se saquen al castillo de San Zerbantes los galeotes.
Y que den 600 reales que dio el. limo> para esta limosna, entren en
poder de Francisco de la Palma. Y tenya cuidado de los proveer y socorrer
de lo necesario medicinas que hubiere menester». El 5 de diciembre
de 1599 se insiste sobre la «necesidad grande que hubo de
sacar a los dichos galeotes de la cárcel (..) pa que no pereciesen
todos».
Para que la peste no brote en Toledo el Ayuntamiento cuida también
la alimentación pública. Una buena y abundante comida estaba
considerada en efecto como remedio contra la epidemia. Para este
propósito el alhóndiga desempeña un papel fundamental permitiendo
asegurar una ración de pan a un precio asequible. Esto suponía
una empresa difícil, dado la importante población de la ciudad. Las
dificultades eran aún mayores en tiempo de epidemia. Esto se hizo
patente el 9 de septiembre de 1599 cuando rumores se han corrido
que Toledo está contagiada. Entonces los lugares donde Toledo se
proveía se guardan de ella. El pósito se encuentra sólo con 2.500
fanegas de trigo, o sea sólo con doce días de reserva. La gravedad de
la situación conduce los regidores a escribir al consejo real para
obligar los lugares los más próximos a vender SflOO fanegas. Esto
se completa los días siguientes por embajadas a las villas y lugares
con quien se tienen relaciones estrechas. Por ejemplo, el 11 de septiembre
el regidor Lorenzo de Mazuelas y el jurado Gerónimo de Toledo
van para Almagro a procurar «se abriese la entrada».
Este gran esfuerzo para proporcionar una alimentación abundante
se acompaña de una vigilancia estrecha de la calidad de las comidas.
Es así que se prohíben en 1565, 1584 y 1599 los pescados en
escabeche que con el calor eran susceptibles de corromperse y de
afectar el aire con ellos, como se pensaba. El 13-8-1599 se prohíbe
la venta de melones después de las diez, «so pena de perder lo que
se vendiere». También se impide vender leche que se puede perder
con el calor. En fin> los productos alimenticios procedentes de zonas
infestadas no se dejan vender bajo ningún concepto. Esto afecta los
conejos y la caza que viene de Mentrida y Casar de Prado como se
avisa a los obligados de conejos ‘~. Tampoco se deja entrar ni vender
en la ciudad el vino que producen los herederos de Toledo cuyas tierras
se encuentran en lugares apestados. El consejo de los médicos
Ibídem, 15-7-1599.
1122 Julián Monteniayor
que asesora la comisión de la salud está al origen de tales decisiones
y prohibiciones. Esto queda bien claro el 21-61599 cuando se decide
«que el pan nuevo no se cueza ni coma atento que es dañoso
para la salud y lo dicen los medicos’>.
Naturalmente> también se toman medidas para el agua, eterno
problema de Toledo. Las instrucciones al respecto para los azacanes
son precisas y no dejan lugar a dudas; hay que coger el agua fuera
de la ciudad: «que ningun azacan fuera osado de cargar agua para
vender si no fuere del rio llano. Y los que cojen agua junto a la
puerta del Cambron y vistillas de San Agustin vayan todos a henchir
a la otra parte de la puente de San Martin e los que traen agua del
edificio del agua e del barco hayan por ella fuera de la puente de
Alcantara, de la otra parte della donde se les señalara. - - » t
Se cuida también un poco más la higiene de las calles de la ciudad.
Los libros de Actas de los años de peligro epidémico abundan
en órdenes de barrer la calle y de limpiar los muladares que en tiempo
normal proliferan en todas las partes de la geografía urbana. Lo
que trata de conseguirse es que el aire no se corrompa. Esta preocupación
está presente en las otras medidas que se toman. El 12 de julio
de 1599 se hace constar que la ciudad tiene por costumbre de hacer
las mudanzas para el día de Nuestra Señora de agosto. Como la
región está enferma y que no hay que despertar la epidemia por grandes
movimientos el 14 de agosto se publica un pregón según el cuál:
«desde hoy en adelante se guarde o se amparen a los vecinos para
que no se muden asegurando a los duenos los intereses de sus casas
e a estos se les deja su derecho a salvo con los dueños de las casas
para que lo pidan como les convenga’>.
Del mismo modo se suprime también las almonedas que tenían
lugar en la plaza del Ayuntamiento. Cuando Juan de Burgos el 18-7
1599 solicita el permiso de hacer una, como albacea de Alvaro de
Benavente los regidores le mandan esperar 15 Además de las razones
ya referidas se trataba quizás también de evitar agrupamientos de
gente.
Las medidas que hemos expuesto hasta ahora son, como lo hemos
visto, fundamentalmente preventivas. Se trata de impedir la entrada
del mal o su nacimiento dentro de la ciudad. Para la cura se
aprovecha y se potencia el número importante de hospitales que
ya existen. En el verano 1598 se distribuyen más camas a varios de
ellos como son el hospital de la Misericordia, el de Santa Cruz, el
de San Nicolás y el de San Juan Bautista. Hay que notar que la
iglesia y algunos ricos particulares, como el regidor Fernán Franco>
‘4 íbidem, 31-5-1598.
~ AMT> Cartas> 1594.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1123
ayudan dando camas ~. El Ayuntamiento se encarga de distribuirlas
y con la prolongación del azote epidémico> llega a organizar en casa
de Torres, ordinario de Madrid, un verdadero depósito para hacer
frente a lo que pudiera suceder.
Sin embargo, es afuera de la ciudad que los esfuerzos mayores se
hacen. Como las medidas tomadas que ya hemos visto, lo dejan suponer
es al exterior de los muros que se ha decidido curar los enfermos
de peste. El registro de la comisión de la Salud deja ver claramente
la evolución y el perfeccionamiento de las disposiciones que
se van tomando durante los cuatro años en que la peste acecha.
A principios del verano 1598 se pone una «Casa de la Salud» en
los Palomarejos, al lado de una venta cercana de Toledo. En un primer
momento los enfermos y convalecientes están juntos. Pero el 8
de julio los médicos piden que se separen los unos de los otros.
El año siguiente, cuando> con el calor, se produce un segundo máximo
epidémico, el número de casos aumenta de tal forma que hay
que llevar los enfermos a San Pedro el Verde con sus camas y para
ello se contratan a varios ganapanes”. Rápidamente las cosas cogen
un carácter más grave> ya que ihay que separar los enfermos de secas
de los otros. Estos últimos se mandan a Palomarejos. Por fin> la
epidemia rozando la Imperial ciudad> se toma la decisión de poner
la Casa de la Salud en el Hospital de San Lázaro> reservado habitualmente
para la cura de los tiñosos: «atento que van creciendo los
enfermos (en numero y que en) el hospital de la Salud ques la venta
de San Pedro no caben mas de 50 camas apretadas mucho> E questos
dias que son Domingo e Lunes> atento que hay sobre 100 enfermos
e habiendo sido ynformados de los medicos que bastaban estar
tan apretados; e para morirse aunque no tuvieran otra enfermedad
de estar descubiertos al sol. Y aunque la comision dejo haber alli
comodidad con unos colgadizos que comenzaron a hacerse para que
cupiesen se fue entendiendo ser de mas incombeniente. E visto la
importancia ques poner cobro y remedio en la dicha enfermedad de
los vecinos que viven dentro en las murallas. E habiendose hecho
muchas juntas pa holgar sitio e lugar conviniente no se hallo otro,
habiendo tomado parecer de medicos y alarifes, sino fue el hospital
que llaman San Pedro atento la fabrica del e ser acomodado para la
dicha enfermedad e cura> e que la dicha ciudad cuando quiso hacer
el espital general allí gasto muchos ducados de sus propios e advitrios
en la dicha fabrica» 18 Después de esta decisión se construye
allí una enfermería con puertas a la Vega se da una «casa capaz» para
los niños tiñosos y su retor.
16 AMT> S, 22-7-1598.
17 Ibidem, 15-7-1599.
1124 Julián Monte>nayor
Se encarga también a Lázaro de la Peña buscar sillas de manos
para que «desde que comience (el) anochecer haga pasar todos los
enfermos de la Casa de la Salud de San Pedro el Verde (a San Lazaro)
(.. -) e todo lo demas questa en la dicha Gasa de la Salud».
Habiendo encontrado por fin un lugar adecuado el Ayuntamiento
se encarga de buscar personal para atender a los enfermos, ya que
hasta aquel momento San Lázaro sólo cuenta permanentemente con
un cirujano, el licenciado Jurado. Se acaba contratando al licenciado
Gutiérrez. El 17 de agosto de 1399 se ordena poner el acuerdo
entre éste y la ciudad por escrito ‘ donde el escojiere, a su costa con que no sea propia de
la persona que la viviere. E se entiende que no ha de curar cirurgia
sino de medicina ques su arte (.) y que no ha de curar otra persona
que no fuere del dicho hospital». El salario está a la altura de los
riesgos; siete ducados por día. Además el licenciado Francisco Gutiérrez
consigue que se añada una cláusula por la cual tocara tres
ducados y medio durante todos los días en que no podrá entrar
en la ciudad después de la cura. Se le ponen medios materiales a
su disposición: dos sillas de manos cubiertas de angeo y cuatro ganapanes
para traer los enfermos. También la ciudad ha recibido
del doctor Zamudio de Alfaro «cien cuerpos de los libritos de su
parecer impresos> para la cura de los enfermos».
Naturalmente se piensa también en los socorros espirituales. El
21 de agosto se decide dar dos reales por día a Juan de Castro e]
clérigo que administra los sacramentos en el hospital. Esto> además
de los cinco reales y medio que le dan los curas de la ciudad.
Cuatro días antes> a un nivel más amplio, ante la progresión de
la enfermedad, el Ayuntamiento se había preocupado de conseguir la
protección divina para la ciudad. En efecto> había considerado que:
«atento a que, es justo que en esta otava de Nuestra Senora se acuda
a suplicar a Nuestro Senor por la salud comun de toda esta ciudad e
de los enfermos della> se pida a los conventos de los frailes (. -)
digan visperas, primeras y completas y maitines. Y el dia siguiente
digan las horas menores hasta nona> e la misa mayor, y la misa
mayor de la fiesta de la Asuncion de Nuestra Señora suplicandole
sea intercesora por la salud comun de esta ciudad» ~. Se nombran
regidores y jurados para concertarse con los conventos y ofrecer «la
~‘ íbidem, 17-8-1599.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1125
limosna que quisieren llevar». Esas rogativas tuvieron lugar en los
conventos de San Pedro Mártir> San Juan de los Reyes> la Santísima
Trinidad, La Merced> Carmelitas Descalzas, San Bartolomé de la
Vega, Descalzos Franciscanos y en la Compañía de Jesús.
El Ayuntamiento de Toledo no se limitaba a tomar medidas contra
la peste para la ciudad> intervenía también activamente en la lucha
contra la epidemia en las aldeas y lugares. En esta acción aparece
la red de solidaridades entre la ciudad y su campo pero también el
control urbano sobre los pueblos circundantes. Ya hemos visto que
la ciudad manda informadores en toda su región. Estos no se contentan
con esta tarea y transmiten las peticiones de los pueblos que
visitan. Entre ellos la necesidad de ayuda médica aparece frecuentemente
y Toledo contesta favorablemente sobre todo cuando se trata
de pueblos de su tierra. De este modo van varios médicos a tratar
de dar un alivio. En 1598 el doctor Mudarra visita el Molinillo 21 Al
mismo tiempo el doctor Valle aconseja Nominchal para que escriban
a Toledo y <‘se les diese licencia de traer medico que les cure y medicinas’>
~. EL 30 de mayo se manda un médico para informarse de
las necesidades y el 4 de junio se envían 40 fanegas de trigo a dos
ducados cada una> precio de venta a los panaderos de Toledo, más
400 reales para comprar medicinas. Uno de los hermanos del hospital
del Corpus Christi se va también para curar los enfermos. Por fin>
el 11 de junio el Ayuntamiento interviene acerca del deán para que
el cura propietario de Nominchal vaya a dar la confesión a su
pueblo.
Poco tiempo después la enfermedad se declara en Burguillos, a pocos
kilómetros de la ciudad. Se decide ayudar sin dilación a la vez que
se pone alrededor del pueblo un cordón sanitario y que se cierran
todas las ventas del camino Burguillos-Toledo. Uno de los elementos
principales del socorro que se manda es el trigo. En efecto, se escogen
dos panaderos para proporcionar cuatro fanegas diarias de
pan cocido «y a de ver con que ni el que lo llevare ni el que lo recibiere
no se han de hablar ni comunicar mas de que a la vista se
lo dexe y el otro lo recoja» W Se toman las mayores precauciones posibles.
A pesar de estar fuera de la jurisdicción de Toledo, la Puebla de
Montalbán recibe también ayuda de Toledo quizá por las relaciones
comerciales. En una entrevista en la dehesa de Noalles a media legua de
la Puebla con un enviado de Toledo, el representante de la villa pide
2.000 ducados porque los ricos «se hallaban en necesidad de dineros
pa cojer sus panes y se sustentarse». Esta falta de liquidez se atri-
buye a las limosnas hechas a los pobres y a la «falta de orden para
vender sus frutos». Contestando a la petición de la Puebla> y atento
que el cabildo catedral va a ayudar con LOOO ducados> el Ayuntamiento
decide hacer lo mismo 24
Sin embargo> esta ayuda no se realiza a fondos perdidos. El concejo
y regimiento de la Puebla tienen que firmar escrituras obligándose
a la paga para San Andrés con 500 maravedís de salario al
cobrador, con comisión a la justicia real de Toledo y a los alcaldes
de Casa y Corte. Por otra> se designan personas particulares como
fiadores.
Estas condiciones son también las que acompañan las diversas
ayudas que la Imperial ciudad presta a su tierra. Se mantiene el control
sobre el campo circundante.
Esto se manifiesta también en las advertencias y órdenes que
se mandan a Los Yébenes, Orgaz, e incluso a Aranjuez, para que se
guarden de los mismos lugares que Toledo.
Como se ha podido ver> el sistema de defensa de Toledo contra la
peste es complejo y completo y el Ayuntamiento es su animador.
Cabe preguntarse ahora qué problemas se han planteado para su
funcionamiento y las consecuencias que ha tenido el episodio epidémico
sobre la municipalidad.
Se ha visto anteriormente la amplitud de los esfuerzos que Toledo
ha tenido que desarrollar para asegurar una alimentación suficiente
a la población> cuidar del funcionamiento de los hospitales y
ayudar a la tierra circundante. Esto suponía una serie de gastos
considerables y, por tanto, necesitaba unos recursos en proporción.
La prolongación del alerta hizo necesario> después de examinar lo
que podía sobrar de los derechos de la legua y de los Millones, imponer
un arbitrio de medio real por carnero y un cuartillo por oveja
para pagar los gastos. La decisión se toma el 22 de agosto de 1599
y el dinero iba a faltar a contar del día siguiente 2$ Estas dificultades
de la hacienda municipal se producen en el momento en que ciertos
ingresos de los propios como la «red del pescado» o la «casa de la
mancebia” se encuentran en baja por causa de la peste (prohibición
de entrada del uno y falta de frecuentación de la otra).
Las haciendas particulares sufrieron asimismo de la peste por
causa de las prohibiciones que afectan al comercio. Varios han sido
mencionados ya, pero hay que añadir la supresión de la feria de Segovia
en 1599 y el mismo año la prohibición por el corregidor de
Cádiz de la exportación de los bonetes a Berbería sólo cliente de este
género de mercancías. Tal embargo suponía una pérdida grave para
~4 Ibídem, 22-6-1599.
~ Ibídem, 21-22-8-1599.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1127
un sector importante del artesanado toledano, ya que «los dhos bonetes
(..) dentro de un ano como se hacen> si no se usan se pierden
y apolillan con los calores del verano, y con la humedad del imbierno
se manchan...» ~. Amplias capas urbanas se enfrentaron con problemas
serios de trabajo y subsistencia.
La prolongación de la epidemia tuvo consecuencias para el funcionamiento
del sistema de guardia de la ciudad. Se había acudido un
tiempo sólo a los miembros del Ayuntamiento y «gente principal
y de confianza’> pero «la gente desa ciudad tenia por casa muy pesada
la dicha guarda y buscaban escusas y cosas fingidas y simuladas
para escusarse. Y cuando iban> muy tarde y a deshora y lo que peor
era que como no guardaban siempre unas propias personas no conocian
la gente’>. Por eso el 7-7-1598 ¿Juan Velluga de Moncada propone
emplear gente pagada. Esta solución se abandona rápidamente a causa
de su costo importante. Se vuelve a la solución primera pero las
repeticiones de órdenes de guardia durante todo el tiempo de la
epidemia demuestran cómo se relajaba la vigilancia. De hecho fue
sólo cuando las pujas estacionales de mortandad que Toledo se guardó
bien.
Cabe preguntarse a qué se debe el éxito relativo que tuvieron esas
medidas de seguridad. Como lo vemos por los anejos que publicamos
poco se puede atribuir a la medicina curativa de la época> aunque
los medios toledanos hayan actuado lo mejor que pudieron. Si hay
que tener en cuenta las condiciones internas a la propagación de la
enfermedad, la sistematización del aislamiento de Toledo puede ser
también uno de los elementos explicativos. Cierto es que este sistema
no era nuevo ni original y que para ciudades como Córdoba fracasó.
Sin embargo, el sitio de Toledo y en tiempo de amenaza el rigor con
que se aplicaron las medidas puede ayudar a comprender su éxito ~.
Por fin> hay que recordar que es con tiempo que la ciudad estaba
avisada de la llegada de la enfermedad y que se encontraba también
protegida por el cordón sanitario de la Corte en Madrid que, en este
caso, benefició a la Imperial ciudad.
2> AMT Cartas> 1594.
27 FORTEA PÉREZ, ob. cit. El 29-5-1599 el corregidor declara.-” (la guardia) se
vio el año pasado de que fue notable remedio y que se ponga carecí para poder
tener aparte a los que no guardaren los bandos y ordenes que Toledo diere».
1128 Julián Montemayor
APENDICE DOCUMENTAL
1599, abril, 1.
Informe del medico Diago Anes de Mudan-a (extractos)
AMT, Salud.
Peste es enfermedad vulgar comum, pessima y perniciosissima, de sordida
y profunda putrefaccion que contiene en si seminarios de profundo
contagio. Y es lethal matando a todos o los mas que da. Y es contagiosa
pegandose siempre de unos en otros. Hay cuatro especies de ella> de las
tres no hay agora necesidad que al presente se trate, sola la una hace
nuestro proposito porque es la que habra como tres anos empezó en
Vizcaya y se ha extendido por muchos pueblos de España hasta la Puebla
de Montalban y otros pueblos. La cual es de seminario pestilente inserto
en los vestidos o habitaciones. Nace y proviene de cualquier genero de
peste> pegáse a los que usan de los vestidos de los apestados o habitan
donde hay este maligno seminario.
Tiene estas señales que juntas todas son pathogmonicas (sic): fiebre
no intensa aunque desasosiega el enfermo en gran manera con angustias,
vomitos morfos y fatigas en el estomago> lengua negra o de vario color>
urina tenue aguosa o turbia subingual> excrementos hediondissimos, sin
gana de comer, sudor sin alivio> expiradon hedionda con dificultad> dolor
grande de cabeza, unas veces adormecido otras veces esvelado; pulso con
poco calor debil y desigual, en el cuero exteriormente salen pastillas y
manchas como de viruelas de mal color, arribancos, landres, incordios>
cualquiera de estos con dolores intensisimos.
En todos los enfermos que yo he visitado mientras asisti en el dicho
lugar y en los enfermos que había de mes y medio antes, se prueba por la
informacion hecha no haber habido tal enfermedad. Ni por las señales se
colige genero alguno de sospecha de ella ni de mal contagioso. Y los que
habian muerto antes se prueba que fueron otras enfermedades comunes
en todas partes como dolor de costado> anginas> inflamaciones del rostro
que son alombros, y de cojos y tercianas y calenturas continuas. Las cuales
enfermedades en todas partes sin contagio y sin sospecha en quinze
días no murío persona grande ni pequeña. Destos quinze dias asistí y visité
a los enfermos siete dias> todos sanearon. En ninguna casa de los muertos
murío otra persona aunque con los muertos trataron y menearon curándolos.
Y despues de muertos sus familiares durmieron en sus camas y se
vistieron sus vestidos. De todos los que sanearon y se murieron se prueba
que ninguno tuvo exteriormente señal de peste asi como son carbuncos>
postillos, secas ni landres. Los mas que murieron eran varones: en peste
suelen morir los más hembras y niños.
(Las enfermedades en los dos últimos meses) han sido dolores de cos-
NR Se ha modernizado la orthographia de] documento original.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1129
tado y anginas; murieron algunos en pocos dias porque segun se prueba
en la información eran los mas achacosos y morbosos y enfermizos de
todos los del pueblo (..) Añadese a esto que para morir se dieron grandes
ocasiones también que no los visito medico porque no le tienen jamas en
el pueblo. Ni envian los mas por relacion o por pobres o por mal acostumbrados
como nos a sucedido estando por alli, que un vaquero vino del
campo con un grandissimo dolor de costado; y a otra muger la dio erysipela
que dicen albombra en el rostro; que son enfermedades que necesariamente
requieren sangrias mas que otras. Y aunque yo les mandava
sangrar no querian sangrarse por lo cual avise que los alcaldes le compeliesen
y se hallasen delante para sangrarlos como se hizo. Y la muger
sanó luego, y el hombre> como me vine> quedo en la fuerza de su enfermedad.
Muchos de los muertos> desta manera se prueba que no quisieron
aprovecharse de sangria (..); otros remedios ni alli los tienen y muchos
no envían tres leguas de alli por cosas y beneficios de botica, llegan tarde>
con mala sazon, y maltratados. Y aún donde hay medicos y se aprovechan
a tiempo de medicinas de botica, y no hay las malas aguas> y aires y mal
sitio que alli hay> vemos cada dia morir en breve por la gravedad de las
enfermedades. Y ansi no hay de que se admire y alborote nadie de los que
murieron, como se alboroto un medico de aquella comarca; que> morian en
breve algunos y se le puso en la cabeza que era peste, por no saver o advertir
que es peste y que senales tiene. Y ansi dejo una recepta en el dicho
lugar del Molinillo como para apestado que en medio de fuera de la gran
peste de la Puebla de Montalban no se podia dejar ni ordenar mas remedios
de peste. Este medico lo alboroto y causo desta manera la mala
fama que ha avido de peste dejando la dicha recepta alli firmada de su
nombre; que la informacion trae, mas para que conste donde nacio y se
estendio esta fama de peste. Hizo otro daño este medico, que en las Ventas
con Peña Aguilera donde visita, y en Menasalbas donde vive> avisó a la
justicia se guardase publicamente de los del Molinillo. De lo cual les han
venido muchos daños porque como el pan y vino traen de fuera> no lo
han hallado ni los han dejado entrar en puchlo alguno para comprarlo.
Ni han podido comprar ni vender para tener dinero; fuera destó, los gastos
que en las averiguaciones han hecho.. -
2
1599, abril, 23.
Instrucciones del doctor Mudarra para remediar la enfermedad en el Molinillo.
AMT, Salud.
— Regar con vinagre las calles y las casas. todas mañanas y las noches
hacer grandes humarados o hogueras de romero, cancueso, tomillo
y almoradux y enebro; y esto que dure casi toda la noche hasta por
la mañana se rieguen con vinagre las calles como dicho esta.
— Que no se hagan juntas en que se comuniquen unos con otros sino
que se hablen a diez pasos de distancia por lo mas.
1130 Julián Montemayor
— Que en una casa que se hubiere muerto algun enfermo o estuviere
malo no entre persona ninguna> sino que la casa se cierre; y la
ropa toda ella se queme sin quedar cosa ninguna, ni coman en los
platos y vasijas que hubieran comido ni beban.
— Que cada uno en su casa ha de apercibirse con una albornia y vinagre
con mucha juncia dentro de que huela toda la casa a ser
posible; y traigan debajo de la tetilla izquierda un pedazo de solíman>
a ser posible.
— Que enramen las calles con juncia, cantuesa y tomillo y alboradux.
— Que no coman cosas de pescados salados porque los tengo por sospechosos;
sino que coman pescados frescos> o huevos; y caza> que
para esto les doy licencia de comer carne a falta de lo que tengo
dicho.
— Que todos cuantos cayeron enfermos el primer día tomen 4 onzas de
este jarabe que taeran de la botica; y tengan el regimen de purgados
con el tomando dentro de dos horas una ascudilla de caldo; y comiendo
dentro de otra hora de como comieren el caldo> o a la hora
de las diez. Y el caldo se de ave
— Y las gargantas y partes donde salieren las seqillas se unten con el
ungento que también se traeran de la botica; y con otro unguento
que traeran de mas deste de por si> les unten a todos el corazon:
Guarden en todo el mejor regimiento que pudieren y Nuestro Señor
les de la salud que puede> que es la verdadera salud.
Las disposiciones para de-volver el hospital de San Lázaro a su destino normal
después de la epidemia.
Salud.
— Que se suele todo lo questa desolado en la iglesia y que adonde se
enterraron difuntos de secas y sarbuncos en la dicha iglesia no
se vuelvan a enterrar difuntos que no pasen primero> seis o ocho años
porque las sepulturas no se hicieron hondas> como por que la tierra
es alcacen y gasta poco los cuerpos.
— Que las salas adonde se curaron los enfermos de secas y carbuncos
se quiten todos los ladrillos manchados de gomitos de los enfermos
y se hechen otros ladrillos; y los que de aIli se sacaren no se aprovechen
en parte alguna sino sea primero quemandolos de la manera
y como quando se hacen de nuevo de sus hornos. Y se laben los
suelos son vinagre y se saumen las salas con romero y enebro y
otras cosas olorosas; y después se blanqueen de cal.
— Que unos camaranchones que hay en lo alto se taibiquen por que no
se pueda bien ventilar y el suelo se labe con vinagre y se desuellen
los ladrillos manchados y se blanqueen las paredes de cal.
Una ciudad frente a la peste: Toledo a finales del XVI 1131
— Que todo lo que esta en efermeria baja que sirvio para los enfermos
de secas y carbuncos como son los andos y otras cosas se quemen;
y se lave la enfermería con vinagre el suelo> y se saume, y se blanquee
de cal.
— Que se cierre una puertecilla que sale al cimenterio donde enterraban
los difuntos porque los niños salian por alli.
— Quel refitario adonde estuvo el hato de los que se morian entre
tanto que se llevaba a quemar se desempere y se vuelva a empedrar
de difíerentes ladrillos> no del mismo> e se blanquee de cal.
— Que se traiga el suelo adonde estaban los cuerpos de los difuntos
entre tanto que morian otros y caida la tierra que se saque e se
heche fuera de casa en el campo.(continuará).

Cenicientos.Llegada de la peste a España 1596


El último día de Noviembre de 1596 atracó en Santander el barco holandés Rodamundo, estaba capitaneado por el oficial Rutinel y procedía de Flandes al servicio de Felipe II. Portaba misivas del duque y cardenal Alberto y toda la tripulación enferma.

En aquél tiempo no existían medidas de cuarentena ni hospital capaz en la villa, por lo que los afectados fueron acogidos en las casas de los vecinos. El 4 de diciembre el Concejo de la villa de Santander declara la existencia de peste y toma las primeras medidas para combatirla: se expulsa a su suerte, fuera de los muros de la villa, a todos los enfermos. El día 31 la villa de Santander y los lugares de su jurisdicción se encuentran con gran necesidad, tanto por la peste como por el hambre que se padece, pues los caminos están cerrados por orden de la justicia, y los guardias impiden transitar por ellos a personas de esta jurisdicción, así como el paso de alimentos. Han muerto ya más de 600 personas.

El día 16 de Abril el rey solicita información. El alcalde da cuenta de que, como consecuencia del contagio y la hambruna, la población de la jurisdicción de Santander, Villa y Abadía se está viendo diezmada a razón de 20 muertos diarios, a pesar de las medidas que se han tomado que incluyen: regar las calles con vinagre, demoler las casas de los apestados, hacer correr vacas y bueyes jadeantes por las calles para que su respiración absorba la infección del aire, tres procesiones con las cabezas de los mártires Medel y Celedón y procesiones a los altares parroquiales y ermitas con el brazo de San Germán.

En la villa de Santander la población estimada antes de1596 era de 2511 habitantes y se reduce a 837 en 1597, desconocemos en gran manera la incidencia de la peste en los núcleos rurales . La epidemia se extendió a Castilla, Andalucía y posteriormente, en mayor o menor medida, a toda España.

CENICIENTOS CASTROS Y VERRACOS


Los Vettones son mencionados por autores como Estrabón, Plinio o Apiano en el contexto de los enfrentamientos contra los romanos. Estos autores los describen como un pueblo belicoso Sin embargo, ninguno de estos autores mencionó las costumbres cotidianas de estas gentes. Lo que sabemos sobre la forma de vida de los vettones, pues, procede básicamente de restos arqueológicos encontrados en poblados y cementerios.
Las viviendas se distribuían en su interior de acuerdo con un urbanismo sencillo, probablemente el ganado también se encerraba allí. Eran de planta rectangular y constaban de varias habitaciones. Estaban construidas con zócalo de piedra, alzados de adobe y techumbre de madera y ramaje.
Junto a sus castros, cementerios y orfebrería nos han dejado los llamados verracos, esculturas que representan toros, cerdos y jabalíes que jalonaban el territorio. Se encuentran cerca de los castros o de los cementerios, o en las zonas de pastos de mejor calidad. Por ello se cree que se colocaban para indicar los límites de los poblados, cementerios y territorios y que, de forma simbólica, también protegían el ganado. Existen gran diversidad de formas y tamaños.
Los castros más antiguos datan del siglo V a. de C. A partir del siglo III a. de C. las defensas de los castros se vuelven cada vez más complejas: las murallas son reforzadas por torres y bastiones. Ante ellas se disponen fosos y campos de piedras hincadas. Los verracos son expresión del arte de este periodo.
Algunos castros son abandonados con la conquista romana; otros perduran o bien son reocupados incluso hasta época visigoda.
Los verracos son sin duda los elementos de piedra mas característicos de la edad del Hierro, hasta el punto de haber dado nombre a toda la cultura: "de los castros y verracos", formaron parte de los pueblos vettones. Pasan de un centenar los encontrados en la provincia de Ávila, aunque no todos se encuentran actualmente en ella.
La función de estas esculturas ha sido muy debatida, y puede tratarse tanto de monumentos conmemorativos de victorias, como tener significados mágico-religiosos de protección y reproducción del ganado.
Otras pudieron tener sentido funerario, como parece demostrar las esculturas que aparecen asociadas a piedras con cavidades, a modo de tapas de las tumbas, pero se ha señalado que estas esculturas pertenecieran a las élites vetonas romanizadas, y otros con inscripciones funerarias.
Las últimas investigaciones, señalan que, sin excluir las anteriores investigaciones, estas esculturas pudieron tener además, un valor económico. Ya que la mayoría de las que se conservan in situ, excepto las que están en poblados, se localizan cerca de buenos prados, pastizales, puntos de agua, además de estar ubicados en lugares con muy buena visibilidad. Quizá pudieron funcionar como señalización de buenos pastos, recursos como agua. Para entender mejor esta explicación se debe tener en cuenta el gran coste que supondría para estas sociedades la realización de las esculturas, tanto el esculpirlas como el colocarlas.

Los Yonet en Cenicientos


Los Toros de D. Hubert Yonet mostraron diferentes hechuras, aunque lucieron una impecable presentación. Una tía. Imponentes testas. Trapío. Un diez. De todas formas fue ésta una corrida brava sin demasiadas complicaciones para la lidia y poco aprovechada. Por desgracia los toros franceses no redondearon la feria, la mas corta que hemos visto en los últimos años.
La corrida tiró para adelante pese a la mala lidia y a los “malditos” picadores, que siempre vienen a lo mismo a Cenicientos. Todo estos Factores, tal vez restaron lucimiento a la corrida, y aún así algún toro hizo un tercio de varas verdaderamente excepcional. No desagrado la corrida, me gustaría verlos otra vez.

A propósito de los Toros de Cenicientos


A pesar de los pesares esta no es una feria pensada únicamente para el toro grande, de altura grande, con pitones grandes, por eso a algunos sorprende que sigan viniendo ganaderías que respondan a ese estándar.
O quizás les joroba a otros que no estén presentes en la feria una serie de ganaderías en las que hoy por hoy , por mucho que se esfuercen en adornar sus fracasos, no existen en ellas la casta ni la bravura ni se las espera.
No es que la presente feria vaya a ser una apoteosis “torista”, pero es tiempo ya que sin renunciar al trapío y la exquisita presentación de introducir bravura en una feria que se estaba convirtiendo años atrás en una muestra de ganado descastado e inmóvil.
Vasta ya de mandangas, de ferias anodinas, de corridas, de las que un grupo denominan “toristas”, totalmente podridas.
Que vuelvan… ¿Quiénes? …¡Venga ya! Quizás algún día, cuando en ellos se encuentre un ápice de casta o bravura.
Los que dividen las ganaderías en uno de los dos grupos conocidos, en donde van a encuadrar a Victoriano del Rio a Fuente Ymbro … ¿Comerciales?. Esto es lo que pasa en Cenicientos: que no respondemos a dictados desde ningún tendido, ni a modas, buscamos el TORO en el campo BRAVO. Así es el toro de Cenicientos, que sube cada año. Aunque algunos les pese. Verlo para creerlo.

LA CASTA NAVARRA EXISTE


Emilio Pérez Martinez

Muchos han sido los avatares que la Casta Navarra ha sufrido a lo largo de su dilatada historia. Desde el Marqués de Santa Cara (primer criador en cautividad de los toros navarros), pasando por Nazario Carriquiri, que fue sin duda alguna el máximo exponente de los ganaderos de Casta Navarra, hasta los ganaderos actuales que poseen este encaste, este ganado ha perdido paulatinamente su sitio dentro de la Fiesta. La causa, la de siempre, las exigencias
de los que se ponen delante, siempre es pos de su comodidad y de restar riesgo a lo que hacen en el ruedo, lo que implica claramente devaluar el espectáculo y restar emoción a lo que acontece en el ruedo. No debemos olvidar que la Casta Navarra es una Casta o raza fundacional del toro de lidia y que gracias a unos pocos todavía podemos disfrutar de este tesoro genético.
La casi desaparición de la casta navarra de los festejos mayores de debe, como digo a los problemas que estos toros planteaban a los toreros, problemas en la mayoría de los casos difíciles de solventar. Los toros navarros se caracterizaban por su codicia, agilidad, dureza, inteligencia, en definitiva por su casta, si bien nunca los entendidos han considerado la bravura como característica principal de la casta navarra, todos coincidían en que era un animal muy encastado, listo y duro y eso siempre ha estado y está reñido con la comodidad de los toreros. Pero fundamentalmente lo que más temían y ponía en guardia a los lidiadores era la increíble velocidad para desarrollar sentido. Ya dijo el Guerra en una de sus célebres citas que prefería los zarpazos de los tigres de Veragua a los picotazos de los mosquitos navarros.
La decadencia definitiva de la Casta navarra llega con la revolución del toreo que protagoniza Belmonte. Este tipo de toro que tan duro era, que tanta movilidad tenía y que tan rápido aprendía era casi imposible para desarrollar el toreo de inmovilismo que crea Belmonte y que llega con sus lógicas evoluciones hasta nuestros días. Esa manera de torear cala tanto entre la afición que, de alguna manera, la impone para todos los toreros y la Casta Navarra cae por cuestiones lógicas, con este toro no se puede torear quieto y poco a poco el toro navarro no es solicitado por las empresas por las imposiciones y los ascos que le hacían los toreros a ese toro imposible para su torero bonito.
En el año 1868 el conde Espoz y Mina adquiere por 40.000 duros la ganadería de Nazario Carriquiri, hasta que en 1908 vende su ganado a Bernabé Cobaleda quien traslada todo el ganado navarro a pie por las cañadas reales, desde las Bardenas hasta sus tierras salmantinas de “Campocerrado”. D. Bernabé es el último ganadero con nombre y sitio en las grandes ferias que cría animales navarros, hasta que debido a los nuevos gustos taurómacos elimina todas las reses navarras, rehaciendo su ganadería con reses de otros encastes más solicitadas por los toreros. Antes de deshacerse del ganado navarro hay un ganadero riojano que compra reses navarras a D. Bernabé, estamos hablando de Nicasio Casas del cual y junto a Miguel Poyales que en 1851 adquirió ganado de Franciscos Javier
Güendoláin proceden la mayoría de las ganaderías con Casta navarra de la actualidad. A éstas procedentes de Poyales o Casas habría que sumarles las que proceden de “Ripamilán” la cual también había adquirido reses directamente de Carriquiri Sin ninguna duda si la casta navarra existe hoy se lo debemos a estos dos ganaderos, pero fundamentalmente se lo debemos a los Festejos populares. El comportamiento de la Casta Navarra es el ideal para las exigencias de los festejos populares, esos grandes olvidados dentro de la Fiesta y por eso sigue viva la Casta Navarra, gracias a ellos se siguen criando estas reses navarras tan encastadas, tan listas, tan fieras, tan bonitas y tan únicas genéticamente.

Estrapicurciela


viernes 11 de septiembre de 2009
En defensa de los toros de Cenicientos
por cadalseño.

Hace tiempo tenía en la cabeza escribir algo sobre los toros de Cenicientos.

Vaya por delante que escribo desde el estricto punto de vista de aficionado a los toros, con abstracción de todo aquello que pueda afectar a los habitantes de Cenicientos. Esa cuestión es suya y no mía. Y escribo lejos de rancias, caducas, viscerales y estúpidas rivalidades entre localidades vecinas, que hora es de arrinconar en el desván del olvido.

Dicho lo cual, me declaro defensor de los toros de Cenicientos (sobre todo desde que han abandonado la máxima del “toro grande, ande o no ande” y han superado la intransigencia relativa al sentido en que los picadores deben abandonar el ruedo). Me declaro, pués, defensor de un empeño colectivo por ser robinsones en el océano de la manipulación, de la mentira, de la estafa, del trágala y de la imposición de los intereses del taurineo. Allá quien le guste otro tipo de tauromaquia; con su pan se lo coman y con su cartera se lo paguen. A mí -ya lo dejé escrito- no me gustan los festivales, y menos aún esos auténticos festivales que asolan la geografía española y que se anuncian y venden como corridas de toros, y que la prensa vocea, casi siempre interesadamente. Una prensa que, a la mínima y en simbiosis, aprovecha para soltar una palmetada a ese mosquito (al que llaman “Valle del Terror”) que importuna a la “Familia Taurina”. Para muestra, tres botones:

PRIMER BOTÓN: Los hermanos Boix, Juan Blanco Palomo y Alberto Soler.

En 2002 se publicó el libro “Por los adentros”, de Jaime y Salvador Boix (Ed. Espasa, 2002). Después de publicado el libro, Salvador Boix se hizo cargo de la segunda etapa de la carrera de José Tomás. Leyendo el libro, no nos extraña la deriva que ha tomado la carrera del de Galapagar.

A propósito de un festejo en Villa del Prado, el libro relata los comentarios sobre el “Valle del Terror” de Juan Blanco Palomo, apoderado de José Luis Pérez “Niño del Tentadero” de los que entresaco las siguientes frases: “Nos hicimos enteros el Valle del Tiétar, de cabo a rabo. Aquello eran verdaderas corridas de toros, con novillos de más de quinientos kilos que asustaban. Esas barbaridades son allí normales. A mí me daba bastante apuro (…) porque allí se respiraba la tragedia cada tarde”; “Claro que también podía decir que no toreábamos semejante barbaridad; pero si dices eso, adiós muy buenas, ni pagando te vuelven a poner allí. No puedes escoger”; ”esto es de locos y a menudo piensas que no tiene el menor sentido: hacerte seiscientos kilómetros, y encima pagando, para ir a pasar miedo con toros de procedencia desconocida, de media o ninguna casta, o para que te peguen un revolcón o una cornada, como nos pasó en El Tiemblo; esta es la cara más amarga de la fiesta. En el Valle del Terror se torea todo menos toros”.

Escriben los autores: “El Tiemblo, 4.000 habitantes, provincia de Ávila, es uno de los pueblos de la vertiente norte de la sierra de Gredos que forman parte del circuito taurino conocido como el Valle del Terror, denominación que abarca un contorno geográfico no muy claramente definido y comprende diversos valles: el del Tiétar, el del Alberche y otros. (…) La región es, por cierto, hermosa. Por ella suelen moverse los aficionados para seguir a los novilleros que se ven sometidos a una prueba de valor, enfrentados a novillos más crecidos que toros y de una dureza no mineral, como los de Guisando, sino peor: animal y hasta a veces bestia”.

Reproducen los comentarios de un banderillero, Alberto Soler, que no tienen desperdicio: “Bueno, yo empecé por esa zona [el Valle de Tiétar], sí; pero ahora veo las cosas de otra forma. Allí se exige el toro grande, con peso, con pitones. Este toro no puede embestir la mayoría de las veces. Se defiende. Esto no da espectáculo. Como banderillero, creo que es casi un crimen mandar a novilleritos sin oficio a entrenarse con animales con los que no pueden. Muchos acaban en la enfermería. Ni las empresas ni los toreros tienen nada que decir porque allí eligen los toros las comisiones de fiestas o los concejales, y no se dan cuenta de que los toros grandes no son necesariamente los toros buenos para disfrutar con un buen toreo. Pero, en fin, esto no cambia. Y los novilleros no tienen más remedio que aceptar lo que les echen o dejarlo correr”. Se da un dato final: “El banderillero Alberto Soler ganó en 2001 el premio al mejor peón de brega en la Feria de Cadalso de los Vidrios, en estos valles”.


SEGUNDO BOTÓN: Fernández Salido.

En el periódico LA RAZON del 22 de agosto de 2004, bajo el titular Tarde de toros en el «valle del terror» Alberto Fernández Salido daba cuenta a su manera de lo vivido una tarde en Almorox, en que se anunciaron reses de Monteviejo para El Fundi, Rafael González y Gómez Escorial. La entradilla del reportaje era todas una declaración de intenciones:

“La tarde del jueves pasado, tres toreros tenían una cita en una plaza portátil con seis toros de espanto y una afición brutal y algo cainita. Eran fiestas en Almorox, pueblo toledano enclavado en lo que los mentideros taurinos llaman el «valle del terror». Éste es el relato de una tarde de toros donde todo resultó exagerado”

Y su resumen sobre la zona era el siguiente: “El «valle del terror» es, en efecto, un reducto deshumanizado de la Fiesta Nacional. Todo sociólogo interesado en conocer los recovecos del alma ibérica se sentiría enriquecido si se dejase caer por aquí en tarde de toros. Un lado cainita y brutal, muy español, se sienta en el tendido y se hace fuerte entre la masa hasta cobrar fuerza y expresar a gritos sus pasiones más crueles. El jueves, desde el callejón, entre dos fuegos (el de la arena, a un paso de los gladiadores y de las bestias, y el del público ávido de tragedia) fue un buen día para observar.” Lo de “en efecto” surge al hilo de un presunto comentario de uno de los actuantes (Gómez Escorial) del siguiente tenor: «Lo de Almorox es lo más parecido a un ejercicio de gladiadores. Suena brutal, pero es que es brutal. En esos pueblos poco importa el torero, sólo se fijan en el toro. Disfrutan más viendo caer de cabeza al callejón a un banderillero que contemplando un buen par»


TERCER BOTÓN: Vicente Zabala.

En su crónica diaria de la Feria de Abril de Sevilla, el hijo de Zabala, tan cursi a veces, aprovecha el viaje para clavar una pullita a su colega Moncholi, que ni pasaba por allí, utilizando como arma a Cenicientos:

“Pero cuando quinto y sexto -otra expresión, otra encornadura, otra forma- metieron la cara, las cosas no se redondearon. Vilches viene de una cornada de caballo con arrancamiento de safena en la «Monumental» de Cenicientos, que es la plaza de Moncholi y una carnicería de toreros. Y allí, curiosamente, también cayó Joselillo con las carnes rotas en el ferragosto criminal. No valen disculpas, pero cuentan las historias. Ocho meses se ha pasado Luis Vilches reconstruyéndose el cuerpo y el alma. Y con las cicatrices de la memoria trató de hacer de tripas corazón con el toro de la tarde, y en líneas generales su concepto del toreo rayó a buena altura en un trincherazo monumental, en fases de viejas promesas de calidad (ABC 21/04/2009)."

El problema es que la verdadera realidad de los toros de Cenicientos, y por extensión de toda la zona, sólo la conocemos los que aquí vivimos y unos pocos que tienen interés en la tauromaquía con toro de lidia. La mayoría, gracias a estos personajes, sólo tienen como referencia los hechos que, de forman torticera, se publican en diarios nacionales o en libros de editoriales especializadas. Podría de mil y una formas responder a estos personajes (y hasta zaherirlos, que lo tienen merecido), muestra variada de lo peor del taurinaje (matador de toros, uno; banderillero, otro; apoderados, dos; y periodistas, cuatro); no están todos los que son, pero son todos los que están. No respondo porque me parece innecesario, pues presumo que el lector está suficientemente capacitado para sacar sus propias conclusiones. Yo sólo pido que, al menos, nos dejen en paz a los que nos gusta la fiesta íntegra y respeten los escasísimos reductos donde aún se lucha, no siempre con victoria, por algo tan simple como el respeto y cumplimiento de las normas esenciales del Reglamento Taurino. Sólo eso; no creo que sea mucho pedir.
P.D. He encontrado en otro libro, un cuarto botón. Se trata del libro titulado "Sonajero", del que es autor Felipe Garrigues, publicado por Espasa en 1998. Así se explaya el "abogado, periodista, ex novillero, ganadero de toros bravos y , sobre todo, un profundo conocedor de la fiesta" (según reza en la solapa del libro):

"Por otra parte, el boom televisivo español de los últimos años ha llevado el toro grande y cornúo de Madrid a la última pedanía, creando una moda que, como mancha de aceite, se reparte por el resto de la comunidad madrileña y pueblos aledaños de Ávila y Toledo. Quieren ser como en la capital, ¿por qué menos? El toro autobús, el barbas para imberbes, para chavales sin padrino que no tienen más remedio que tragar -si quieren torear- una corrida de toros sin picadores y auxiliados por cuadrillas de charanga, con medias raídas y oronda barriga de escultura de Botero.
Estos festejos, retazos de la España negra y que siguen existiendo en el umbral del 2000, sólo son noticia si llega el cornalón, el tabaco gordo, como se dice en el argot. La autoridad tan obsesionada con el fraude en el festejo mayor, hace la vista gorda en el menor. Aplicando con firmeza el reglamento, gran parte de estos festejos habría que suspenderlos. Pero es la propia autoridad municipal quien no sólo tolera, sino que fomenta. En el mes de mayo, los campos de toros bravos se ven invadidos por concejales de festejos en busca del trolebús con cuernos para sus fiestas patronales de agosto y septiembre. La complicada (apenas diez animales) búsqueda se prolonga a veces varios meses, jalonada de comidas y visitas a puticlubs, para solaz del concejal en cuestión y merma evidente del erario municipal. Este novillo, más bien toro, amoruchado y embastecido -engordado con saña (porque si no, no se vende), incluso con el guarismo sobreherrado para disimular la edad-, ha sido la dulce escuela por la que han tenido que pasar toreros españoles como Miguel Rodríguez, Javier Vázquez, Miguel Martín, El Fundi y algunos más. Es desde luego una prueba de fuego para el que consigue sobrevivir y también un pozo donde se han ahogado talentos, quizá más grágiles pero con cualidades evidentes.
Muchos piensan que la formación de un torero tiene que se dura, para forjar carácter... Dura sí, pero no un calvario. ¿Qué hubiera sido de Aparicio, de Chamaco, de Litri, Finito de Córdoba o Jesulín, si hubieran tenido que forjarse en la comarca -el nombre lo dice todo- llamada Valle del Terror? Rivera Ordóñez, que está cuajando en torero pundonoroso a pesar de sus cuidados comienzos, jamás se las tuvo que ver con semejantes bisontes. Ni muchos otros: Ponce, Joselito, etc..."
No tiene desperdicio, ¿verdad? Sólo diré una cosita: Enrique Ponce toreó una corrida de toros en Cadalso, acompañado de César Rincón y Lara el 3 de junio de 1990; y es que conviene documentarse mínimamente antes de escribir un libro (¡ah! y saber sobre lo que se escribe).